Ana y el cacao

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Cuando el paisaje se transforma por fuerzas externas como el extractivismo, la urbanización o el cambio climático, la identidad también se ve alterada. En Tabasco, la explotación petrolera y el ritual colectivo de la Flor Tabasco han configurado pilares visibles de la identidad contemporánea. Sin embargo, debajo de estas representaciones espectaculares, persisten formas silenciosas de resistencia y cuidado: saberes locales, cultivos nativos, prácticas cotidianas que no pueden vestirse, pero se encarnan en la relación con el territorio.

El cacao, por ejemplo, no solo es un cultivo: es parte del tejido emocional y ecológico de muchas familias tabasqueñas. Durante generaciones, fue cultivado en patios y solares como parte de una relación íntima con la tierra y el clima tropical. Hoy, su producción se ha vuelto más vulnerable: las lluvias disminuyen, los polinizadores escasean y el cambio climático amenaza su permanencia. En este retrato de la chocolatera Ana Parizot, se registra el reto que implica sostener una herencia viva a menos de 25 km de la Refinería Olmeca, evidenciando la tensión entre continuidad y transformación que atraviesa a Tabasco.

Datos técnicos

Pieza única en su tipo, certificado firmado y seriado.

Impresión giclée sobre papel Moab Lasal, libre de ácido, calidad museo.

60 x 90 cm

Marco natural de pino.

Peso aproximado de 5 kg

Entrega personal disponible en Puebla y Tabasco. Envíos a toda la república mexicana e internacional.

Cuando el paisaje se transforma por fuerzas externas como el extractivismo, la urbanización o el cambio climático, la identidad también se ve alterada. En Tabasco, la explotación petrolera y el ritual colectivo de la Flor Tabasco han configurado pilares visibles de la identidad contemporánea. Sin embargo, debajo de estas representaciones espectaculares, persisten formas silenciosas de resistencia y cuidado: saberes locales, cultivos nativos, prácticas cotidianas que no pueden vestirse, pero se encarnan en la relación con el territorio.

El cacao, por ejemplo, no solo es un cultivo: es parte del tejido emocional y ecológico de muchas familias tabasqueñas. Durante generaciones, fue cultivado en patios y solares como parte de una relación íntima con la tierra y el clima tropical. Hoy, su producción se ha vuelto más vulnerable: las lluvias disminuyen, los polinizadores escasean y el cambio climático amenaza su permanencia. En este retrato de la chocolatera Ana Parizot, se registra el reto que implica sostener una herencia viva a menos de 25 km de la Refinería Olmeca, evidenciando la tensión entre continuidad y transformación que atraviesa a Tabasco.

Datos técnicos

Pieza única en su tipo, certificado firmado y seriado.

Impresión giclée sobre papel Moab Lasal, libre de ácido, calidad museo.

60 x 90 cm

Marco natural de pino.

Peso aproximado de 5 kg

Entrega personal disponible en Puebla y Tabasco. Envíos a toda la república mexicana e internacional.